Nuevo sistema para que bancos y fintechs cobren deudas: qué cambia y qué deben saber los consumidores

El Banco Central de la República Argentina puso en marcha un nuevo mecanismo de pago que modificará la forma en que se cobran las cuotas de préstamos personales, créditos digitales y financiamientos otorgados por bancos y fintech.

Se trata del sistema Cobro con Transferencia (CCT), una herramienta que permitirá debitar automáticamente las cuotas desde la cuenta bancaria o virtual donde el usuario recibió el dinero del crédito.

La medida comenzará a ser obligatoria a partir del 31 de agosto de 2026 para entidades financieras y proveedores de crédito no bancarios, y más adelante podría extenderse también al pago de servicios y otros compromisos periódicos.

Desde la perspectiva del sistema financiero, el objetivo es modernizar los medios de pago y reducir la morosidad. Sin embargo, desde el enfoque de defensa del consumidor, resulta clave comprender cómo funcionará y qué derechos mantienen los usuarios.

¿Qué es el “Cobro con Transferencia”?

El nuevo esquema fue establecido por el Banco Central mediante la Comunicación A 8406 y funciona de manera similar a modelos ya aplicados en otros países.

El mecanismo permite que:

  • el préstamo se deposite en una cuenta del cliente
  • esa misma cuenta quede vinculada para el cobro automático de las cuotas
  • los pagos se realicen mediante transferencias inmediatas programadas

Es decir, el sistema reemplaza en parte al tradicional débito automático o al pago manual de cuotas.

Cómo funcionará en la práctica

Cuando una persona solicite un crédito:

  • deberá autorizar previamente el cobro mediante CCT;
  • el dinero se acreditará en una cuenta determinada;
  • las cuotas se debitarán automáticamente desde esa misma cuenta.

El sistema solo permitirá:

  • cuotas fijas e iguales durante todo el préstamo,
  • salvo ajustes por mora o seguros asociados.

Además, el prestamista deberá avisar al usuario al menos un día hábil antes del débito.

Si el pago no puede realizarse, el sistema hará:

  • un intento en la fecha de vencimiento,
  • un segundo intento a las 48 horas,
  • y un tercero a las 96 horas.

Límites para evitar el sobreendeudamiento

Uno de los puntos centrales de la normativa es que la cuota del crédito no podrá superar el 30% del ingreso declarado por la persona al momento de contratar el préstamo.

Este límite busca reducir situaciones frecuentes de endeudamiento excesivo, especialmente en créditos digitales de aprobación inmediata.

Derechos que mantienen los usuarios

Aunque el sistema automatiza el cobro, existen garantías importantes:

✔ El débito solo puede realizarse con consentimiento previo.

✔ El usuario puede revocar la autorización en cualquier momento.

✔ La entidad prestamista será responsable ante fraudes.

✔ Debe existir notificación previa antes de cada cobro.

Sin embargo, la normativa establece que las operaciones realizadas bajo este sistema no tendrán reversa automática, lo que obliga a prestar especial atención antes de autorizar el mecanismo.

Qué cambia para consumidores y qué riesgos existen

El nuevo sistema puede facilitar el cumplimiento de pagos y evitar olvidos, pero también implica un cambio relevante:

  • el cobro queda prácticamente asegurado para la entidad financiera.
  • disminuye el margen operativo del usuario frente a dificultades económicas temporales.

Por eso, la recomendación es:

  • evaluar cuidadosamente la capacidad de pago antes de tomar un crédito;
  • revisar las autorizaciones otorgadas;
  • mantener saldo suficiente solo cuando corresponda al vencimiento.

Un cambio que podría extenderse a servicios

El Banco Central anticipó que, en una segunda etapa, el esquema podría utilizarse también para pagos recurrentes, como servicios públicos o suscripciones.

Esto abre un nuevo escenario en el sistema de pagos argentino, donde la automatización convivirá con el desafío de proteger a los usuarios frente al endeudamiento y los débitos no deseados.

Desde la Unión de Usuarios y Consumidores recordamos que el acceso al crédito debe ir acompañado de información clara, consentimiento real y mecanismos efectivos de reclamo, para evitar que la innovación financiera se traduzca en nuevas formas de vulnerabilidad económica.