SMS spoofing: la estafa que puede aparecer entre los mensajes reales de una empresa

Los delincuentes pueden falsificar el nombre del remitente para que un SMS parezca enviado por una compañía telefónica, un banco o un organismo conocido. Incluso puede quedar dentro de la misma conversación que los mensajes auténticos.

Un SMS advierte sobre la suspensión de una línea, una operación desconocida o la necesidad urgente de actualizar información. El mensaje parece legítimo: muestra el nombre de una empresa conocida y puede aparecer junto a otras comunicaciones verdaderas recibidas anteriormente.

Sin embargo, podría tratarse de una estafa mediante SMS spoofing, una técnica de suplantación de identidad que permite falsificar la información visible del remitente.

¿Cómo aparece dentro de una conversación verdadera?

Las empresas suelen enviar mensajes utilizando un nombre comercial en lugar de un número telefónico. Los delincuentes pueden imitar ese identificador para ocultar el verdadero origen del SMS.

Como los celulares agrupan los mensajes de acuerdo con el nombre o identificador que aparece como remitente, el texto fraudulento puede quedar ubicado dentro del mismo hilo que los mensajes auténticos.

Esto no significa necesariamente que hayan hackeado el teléfono ni que el mensaje haya sido enviado por la empresa. Lo que se falsifica es la identidad que aparece en la pantalla.

Por eso, que un SMS figure dentro de una conversación legítima ya no alcanza para comprobar su autenticidad.

¿Cuál es el objetivo de la estafa?

La falsificación del remitente se utiliza para que la víctima confíe en el mensaje. Luego aparece el smishing, una modalidad de fraude realizada mediante mensajes de texto.

El SMS generalmente intenta generar miedo, sorpresa o urgencia para conseguir que la persona:

• Ingrese a un enlace.

• Entregue datos personales o bancarios.

• Comparta claves o códigos de verificación.

• Llame a un número controlado por los estafadores.

• Realice una transferencia.

• Descargue una aplicación.

El enlace puede dirigir a una página que copia el diseño de la empresa o entidad financiera. Allí se solicitan datos que posteriormente son utilizados para acceder a cuentas o realizar operaciones sin autorización.

Señales para reconocer un mensaje sospechoso

Hay que desconfiar si el SMS:

• Amenaza con suspender inmediatamente una cuenta o servicio.

• Informa una operación desconocida y exige actuar con urgencia.

• Pide contraseñas, claves, tokens o códigos de seguridad.

• Incluye enlaces acortados o direcciones diferentes de la web oficial.

• Solicita una transferencia o la instalación de una aplicación.

• Ofrece premios, reintegros o beneficios inesperados.

La ausencia de faltas de ortografía tampoco garantiza que sea verdadero. Las estafas digitales utilizan mensajes cada vez más cuidados y convincentes.

¿Qué hacer si recibís uno?

No respondas, no ingreses al enlace y no llames al número indicado en el mensaje. Contactá a la empresa desde su aplicación, su página oficial o el número de atención al cliente publicado en sus canales institucionales.

El Banco Central de la República Argentinarecomienda no compartir información personal o bancaria, contraseñas ni códigos de verificación. También aconseja desconfiar de las comunicaciones que presionan para actuar inmediatamente.

Si solamente recibiste o abriste el SMS, pero no ingresaste al enlace ni brindaste información, eso no implica por sí solo que hayan accedido a tus cuentas.

¿Qué hacer si entregaste datos o perdiste dinero?

Hay que actuar rápidamente:

1. Comunicarse con el banco o proveedor financiero.

2. Solicitar el bloqueo de las cuentas, tarjetas y accesos afectados.

3. Cambiar las contraseñas desde un dispositivo seguro.

4. Guardar capturas del mensaje, el enlace y los comprobantes.

5. Realizar un reclamo formal y conservar el número asignado.

6. Hacer la denuncia policial o judicial correspondiente.

Si el banco no resuelve el reclamo, la persona usuaria puede presentarlo gratuitamente ante el BCRA. El organismo interviene como segunda instancia y, cuando corresponde, deriva el caso a Defensa del Consumidor.

Los delitos informáticos también pueden denunciarse ante la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), escribiendo a denunciasufeci@mpf.gov.ar o llamando al (011) 5071-0040.

La principal advertencia es clara: el nombre del remitente y el lugar donde aparece el mensaje ya no son pruebas suficientes de que un SMS sea verdadero. Antes de entregar datos, seguir un enlace o realizar una operación, siempre hay que verificar la comunicación por un canal oficial.

Desde La Unión de Usuarios y Consumidoresrecordamos que la prevención de las estafas digitales no puede recaer únicamente sobre las personas usuarias. Las empresas de telecomunicaciones, los bancos y las plataformas también deben garantizar sistemas seguros, brindar información clara y responder rápidamente ante un fraude.

Proteger nuestros datos y nuestro dinero también es un derecho.