Malestar económico y pérdida de confianza: una señal de alerta para los hogares argentinos

La economía argentina atraviesa un momento en el que la discusión ya no pasa únicamente por los indicadores macroeconómicos, sino por cómo impacta la situación económica en la vida cotidiana de las familias.

Mientras se destacan señales de estabilización en algunas variables oficiales, el ánimo social continúa marcado por la incertidumbre, la pérdida del poder adquisitivo y el temor frente al empleo y los ingresos futuros.

Desde la perspectiva de usuarios y consumidores, este escenario tiene consecuencias concretas: caída del consumo, aumento del endeudamiento familiar, dificultades para afrontar tarifas y servicios esenciales y un crecimiento sostenido de la morosidad en los hogares.

Cuando las familias reducen gastos, postergan compras o priorizan únicamente consumos básicos, no se trata solo de una decisión económica individual, sino de un indicador social de pérdida de confianza. Sin expectativas de mejora, el consumo —uno de los principales motores de la actividad económica— se retrae y profundiza el círculo de desaceleración.

En este contexto, el empleo aparece como el eje más sensible. La incertidumbre laboral funciona como un freno directo en las decisiones económicas diarias: desde la compra de bienes durables hasta el pago regular de servicios públicos o compromisos financieros.

La confianza del consumidor, en definitiva, no depende únicamente de la inflación o del equilibrio fiscal, sino de la percepción real de estabilidad y previsibilidad en la economía doméstica.

Qué muestran los datos del informe

Según el informe Latam Pulse Argentina – Febrero 2026, elaborado por Atlas Intel junto a Bloomberg, la percepción económica de la población continúa siendo mayoritariamente negativa:

  • El 62% de los argentinos considera mala la situación económica del país, mientras solo el 22% la evalúa como buena.
  • El 57% califica negativamente la economía de su propio hogar.
  • El 77% sostiene que el mercado laboral está en mala situación. Las expectativas hacia el corto plazo tampoco muestran mejoras:
  • El 50% cree que la economía empeorará en los próximos seis meses.
  • El 55% anticipa un deterioro del empleo.

• El 48% espera que su situación económica familiar sea peor. Entre las principales preocupaciones sociales aparecen:

  1. Corrupción (43,9%)
  2. Desempleo (37,8%)
  3. Inflación y altos precios (35,5%)

El Índice de Confianza del Consumidor (Atlas-CCI) continúa además en terreno negativo, reflejando cautela, menor intención de compra y retracción del consumo.

Una economía que aún no se siente en recuperación

Los datos confirman una brecha persistente entre la estabilización macroeconómica y la percepción social. Para millones de argentinos, la recuperación todavía no se traduce en mejoras concretas en ingresos, empleo o calidad de vida.

Desde la defensa de usuarios y consumidores, esta situación plantea un desafío central: sin recuperación del ingreso y sin confianza económica, el acceso al consumo y a los servicios esenciales se vuelve cada vez más frágil, profundizando desigualdades y vulnerabilidades sociales.