En la previa de las vacaciones, las promociones tentadoras, los precios “imperdibles” y la contratación online pueden convertirse en un problema si no se toman algunos recaudos básicos. Desde la Unión de Usuarios y Consumidores, Valeria Vaccaro advierte sobre los principales puntos a revisar para evitar estafas, malos servicios y pérdidas de dinero.
“Las ofertas pueden ser muy atractivas, pero muchas veces no queda claro si el precio está en pesos o en dólares, qué impuestos incluye o qué cargos adicionales se aplican”, señala Vaccaro. Por eso, la primera recomendación es informarse con tiempo y no decidir de manera impulsiva.
Leer reseñas y verificar la información
Hoy, gran parte de los viajes se contratan de manera directa a través de plataformas digitales. En ese contexto, las reseñas de otros usuarios cumplen un rol clave. Permiten conocer experiencias reales sobre alojamientos, traslados, excursiones y servicios.
Además, es importante evaluar la ubicación real del alojamiento. Un precio bajo puede esconder una distancia considerable respecto de playas, centros turísticos o medios de transporte, lo que termina encareciendo y complicando el viaje.
Herramientas como Google Maps o Street View ayudan a verificar si el lugar existe, si coincide con las fotos y si la dirección es real.
Atención a las señas, reservas y formas de pago
Otro punto central es revisar con detalle las condiciones de pago:
Si la seña es reembolsable o no
Qué ocurre ante una cancelación o cambio de fechas
Si el pago se realiza dentro de la plataforma o por fuera (por ejemplo, vía WhatsApp)
“Muchas estafas aparecen cuando se sale de la plataforma y se pierde el respaldo del intermediario”, advierte Vaccaro. Por eso, se recomienda priorizar plataformas conocidas y medios de pago seguros, y leer siempre la letra chica.
Durante el viaje: reclamar en el momento
Si al llegar el alojamiento no es como fue ofrecido —por ejemplo, no tiene los servicios prometidos, está sucio o las fotos no reflejan la realidad—, el reclamo debe hacerse en el momento.
Es clave:
Sacar fotos y videos
Dejar constancia por escrito
Avisar a la plataforma, a la agencia o al prestador
Solicitar el libro de quejas si corresponde
“Hacer el reclamo puede permitir un cambio de alojamiento, un reintegro o una compensación. Quejarse sin reclamar no cambia nada”, remarca la especialista.
Aerolíneas: tarifas bajas, menos derechos
En el caso de los vuelos, Vaccaro advierte que las tarifas promocionales suelen implicar menos derechos para el pasajero:
No permiten cambios ni devoluciones
Incluyen menos equipaje
No contemplan comidas ni elección de asiento
Todo esto debe estar informado antes de comprar. Además, frente a demoras, cancelaciones, overbooking o pérdida de equipaje, el reclamo debe realizarse en el aeropuerto, en el momento del hecho.
Para estos casos, también se puede recurrir a la ANAC (Administración Nacional de Aviación Civil).
Pasar de la queja al reclamo
Desde la Unión de Usuarios y Consumidores insisten en un mensaje central: reclamar sirve. El reclamo individual y colectivo mejora servicios, expone abusos y genera respuestas.
“Pasar de la queja al reclamo es lo único que cambia las cosas”, concluye Vaccaro.
