El Gobierno anunció un programa por $2 billones que utilizará recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de ANSES para financiar a los bancos y ampliar la oferta de préstamos hipotecarios UVA. La meta oficial es alcanzar a unas 18.000 familias, aunque el acceso seguirá dependiendo de los ingresos y de la capacidad de afrontar cuotas ajustadas por inflación.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció este miércoles un nuevo esquema para intentar reactivar el crédito hipotecario en la Argentina.
La iniciativa movilizará $2 billones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES, pero el dinero no llegará directamente a los usuarios. El mecanismo consiste en colocar esos fondos en bancos mediante licitaciones de depósitos a plazo, para que las entidades cuenten con financiamiento de largo plazo y puedan otorgar más créditos hipotecarios.
Cómo funcionará
El Gobierno prevé realizar licitaciones de aproximadamente $200.000 millones cada una, con plazos de entre uno y cinco años.
Los bancos que accedan a esos fondos tendrán la obligación de destinarlos a préstamos hipotecarios para primera vivienda.
Según la información difundida hasta ahora, los créditos estarán ajustados por UVA y tendrán una tasa máxima de UVA + 7,5%. El objetivo oficial es que el fondeo más barato y de mayor plazo permita ampliar la oferta de préstamos que hoy muestran señales de desaceleración.
¿Cuántas familias podrían acceder?
Caputo estimó que el programa podría generar soluciones habitacionales para entre 17.000 y 18.000 familias.
El Gobierno sostiene que uno de los principales problemas que limita el crédito hipotecario es que los bancos captan depósitos de corto plazo pero necesitan prestar a 15, 20 o 30 años. El esquema con el FGS busca cubrir parte de ese descalce.
No será un crédito accesible para todos
El anuncio abre una posibilidad de mayor oferta hipotecaria, pero eso no significa que cualquier familia pueda acceder.
Las primeras estimaciones difundidas indican que, para un préstamo tipo, un hogar debería acreditar ingresos cercanos a $3,46 millones mensuales y afrontar una cuota inicial de alrededor de $865.000. Esos valores dependerán del monto solicitado, el banco, el plazo y las condiciones finales de cada línea.
Además, al tratarse de créditos UVA, tanto el capital adeudado como la cuota se actualizan según la evolución de la inflación.
Ese punto es central para los consumidores: una cuota que comienza siendo compatible con el ingreso puede volverse más pesada si los salarios crecen por debajo de la UVA.
El rol del Fondo de Garantía de Sustentabilidad
El FGS funciona como respaldo financiero del sistema previsional y administra activos por decenas de miles de millones de dólares.
El Gobierno argumenta que colocar una parte de esos recursos en instrumentos bancarios vinculados al crédito hipotecario puede generar rentabilidad para el fondo y, al mismo tiempo, movilizar el mercado de vivienda y construcción.
Pero el uso de recursos previsionales también abre una discusión sobre qué riesgo asume el FGS, qué rentabilidad obtendrá y qué garantías existirán para preservar el valor de esos fondos.
Según el esquema anunciado, los bancos deberán competir ofreciendo una tasa de retorno al FGS y luego prestarán esos recursos mediante créditos hipotecarios.
Una oportunidad que requiere mirar la letra chica
La posibilidad de ampliar el acceso al crédito hipotecario puede ser una buena noticia para miles de familias que hoy no encuentran alternativas para comprar una vivienda.
Pero el punto clave estará en las condiciones concretas.
Antes de tomar un crédito será fundamental analizar:
- cuánto representa la cuota inicial sobre el ingreso familiar;
- cómo se actualiza por UVA;
- cuál es la tasa adicional;
- qué porcentaje de la vivienda financia el banco;
- qué gastos de escrituración, seguros y comisiones se suman;
- y qué margen tiene el hogar si sus ingresos no acompañan la inflación.
El anuncio puede ampliar la oferta de hipotecas, pero el verdadero acceso a la vivienda dependerá de que las cuotas sean sostenibles durante toda la vida del crédito y no solamente el día en que se firma.
También habrá que seguir de cerca cómo se utilizarán los fondos previsionales y qué retorno obtendrá ANSES por prestar esos recursos al sistema financiero.
