Perros y gatos ocupan un lugar cada vez más importante dentro de las familias y ese cambio también se refleja en el bolsillo. Planes de salud, medicamentos específicos, estudios de alta complejidad y consultas virtuales forman parte de un mercado que crece a nivel mundial y que también comienza a consolidarse en nuestro país.
La relación entre las personas y sus mascotas cambió. Para muchos hogares, perros y gatos dejaron de ocupar un lugar secundario para convertirse en integrantes de la familia. Y esa transformación afectiva también está modificando la manera en que se organizan los gastos vinculados con su cuidado.
Alimentos de mejor calidad, controles preventivos, medicamentos, estudios de diagnóstico, cirugías y atención veterinaria especializada forman parte de una oferta cada vez más amplia. A esto se suman servicios que hasta hace algunos años estaban asociados casi exclusivamente con la salud humana: telemedicina, coberturas mensuales, reintegros y tecnologías para monitorear el estado de salud.
El fenómeno, conocido como “humanización de las mascotas”, está detrás del crecimiento de una verdadera economía vinculada al cuidado animal.
Un mercado que ya mueve más de US$ 73.000 millones
Según estimaciones de la consultora Precedence Research citadas en distintos análisis del sector, el mercado mundial de salud animal alcanzó aproximadamente US$ 73.100 millones durante 2025 y podría llegar a US$ 79.730 millones en 2026.
Las proyecciones apuntan a un crecimiento sostenido durante la próxima década, impulsado por medicamentos, vacunas, diagnósticos, equipamiento y servicios veterinarios.
Pero detrás de las cifras existe también un cambio social.
La reducción del tamaño de las familias, el aumento de hogares unipersonales y una mayor expectativa de vida de los propios animales contribuyen a que las mascotas tengan un peso creciente dentro de las decisiones económicas familiares.
De atender una enfermedad a prevenirla
Uno de los principales cambios está relacionado con la forma de cuidar la salud animal.
La consulta veterinaria ante una emergencia continúa siendo central, pero progresivamente aparecen prácticas orientadas a la prevención y el seguimiento periódico, similares a las incorporadas desde hace décadas en la medicina humana.
Esto supone controles regulares, estudios diagnósticos, tratamientos prolongados y atención especializada que implica nuevos gastos.
Por eso empiezan a ganar espacio los planes y coberturas de salud para mascotas, que buscan transformar parte de esos gastos eventuales en una cuota mensual.
Las “prepagas” para perros y gatos llegan a la Argentina
En nuestro país ya existen diferentes propuestas que ofrecen coberturas veterinarias bajo modalidades que recuerdan a las obras sociales o empresas de medicina prepaga.
Algunas incluyen consultas, prácticas veterinarias, medicamentos, reintegros o atención profesional a distancia.
La aparición de estos servicios encuentra un mercado considerable: distintas estimaciones privadas ubican en alrededor de 30 millones la cantidad de perros y gatos en Argentina, mientras que una amplia mayoría de los hogares convive con al menos un animal.
La expansión del negocio muestra hasta qué punto el cuidado de las mascotas comenzó a ocupar un lugar propio dentro del presupuesto familiar.
Tecnología y tratamientos cada vez más sofisticados
La transformación no termina en las coberturas.
La medicina veterinaria también incorpora herramientas que ya se utilizan en la atención de personas: diagnóstico por imágenes, tratamientos oncológicos, medicamentos para enfermedades crónicas, telemedicina y dispositivos para realizar seguimientos a distancia.
La inteligencia artificial comienza además a utilizarse para asistir en la interpretación de imágenes veterinarias y detectar determinadas alteraciones.
Al mismo tiempo, una mayor expectativa de vida de perros y gatos genera nuevas necesidades vinculadas con enfermedades propias del envejecimiento, dolores crónicos y tratamientos de largo plazo.
Más opciones, pero también más información para decidir
El crecimiento de este mercado ofrece nuevas alternativas para quienes buscan cuidar a sus animales, pero también plantea desafíos desde el punto de vista de los consumidores.
Antes de contratar un plan de salud para una mascota resulta importante conocer qué prestaciones están efectivamente incluidas, cuáles tienen límites o períodos de carencia, cómo funcionan los reintegros, qué exclusiones existen y cuál será el mecanismo de actualización de las cuotas.
Lo mismo ocurre con medicamentos y tratamientos: deben contar con indicación veterinaria y ofrecer información clara sobre sus características y utilización.
La incorporación de las mascotas al centro de la vida familiar está generando un mercado enorme alrededor de su cuidado. Pero esa expansión también requiere consumidores informados y condiciones transparentes.
Porque cuando aparece un nuevo servicio también aparecen nuevos derechos: conocer qué estamos contratando, cuánto vamos a pagar y qué cobertura recibiremos a cambio sigue siendo fundamental.
