La salud financiera de los hogares argentinos atraviesa un momento crítico. Al cierre de 2025, el endeudamiento familiar alcanzó un máximo histórico: hoy, una familia promedio debe el equivalente al 140% de sus ingresos mensuales, es decir, casi un sueldo y medio destinado a cubrir compromisos financieros.
El fenómeno está fuertemente impulsado por el crecimiento del crédito a través de billeteras virtuales y entidades financieras no bancarias, que en los últimos años se consolidaron como una vía de acceso rápido al financiamiento, especialmente para sectores excluidos del sistema bancario tradicional.
Endeudamiento récord y señales de alarma
Según un informe de la consultora EcoGo, el deterioro en la capacidad de pago es cada vez más evidente. En noviembre de 2025, la mora en los préstamos otorgados por billeteras digitales y financieras no bancarias trepó al 21,4%, un nivel que expone la creciente dificultad de los hogares para cumplir con sus obligaciones en un contexto de ingresos ajustados y pérdida de poder adquisitivo.
Los números reflejan la magnitud del problema:
- Deuda total bajo análisis: $12,6 billones.
- Deuda en situación irregular: $2,7 billones con problemas de repago.
- Créditos irrecuperables: $810.000 millones ya son considerados incobrables.
La tasa de incobrabilidad alcanzó el 6,4%, más del doble que un año atrás, un salto que preocupa tanto a los analistas como a los propios usuarios del sistema financiero.
Crédito fácil, costos altos
Uno de los factores centrales detrás de este escenario es la facilidad de acceso al crédito digital. Las billeteras virtuales permiten obtener préstamos en pocos minutos, muchas veces sin una evaluación profunda de la capacidad de pago. Para miles de personas, especialmente jubilados, trabajadores informales y hogares de ingresos bajos o medios, estas plataformas se convirtieron en la única alternativa para afrontar gastos corrientes.
Sin embargo, esa accesibilidad suele venir acompañada de tasas de interés más elevadas, cargos adicionales y esquemas de refinanciación poco transparentes, lo que termina profundizando el sobreendeudamiento y atrapando a los usuarios en una espiral difícil de revertir.
Impacto en los consumidores y riesgos a futuro
El crecimiento de la mora no solo afecta a las familias endeudadas, sino que también enciende alarmas en el propio mercado financiero. El volumen de deuda con problemas de cobro podría derivar en un endurecimiento de las condiciones crediticias durante 2026, limitando aún más el acceso al financiamiento para quienes más lo necesitan.
En paralelo, el stock de deuda continúa creciendo por encima de la inflación en algunos segmentos, lo que agrava la carga financiera mensual de los hogares y reduce su margen para cubrir necesidades básicas.
Una agenda pendiente: derechos y protección del usuario financiero
Desde una perspectiva de derechos del consumidor, el escenario expone la necesidad urgente de mayor regulación, transparencia y control sobre el crédito digital. La inclusión financiera no puede sostenerse a costa de prácticas que deterioran la situación económica de los hogares y trasladan todo el riesgo al usuario.
Resulta clave fortalecer la educación financiera, garantizar información clara sobre costos y tasas, y reforzar los mecanismos de protección para evitar el sobreendeudamiento, especialmente en un contexto social y económico adverso. El desafío para el sistema fintech y para el Estado será encontrar un equilibrio real entre acceso al crédito y protección de los consumidores, evitando que la deuda se convierta en una nueva forma de exclusión y vulneración de derechos.
